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Contra
Batman
Por: Ricardo Chamorro
Lo primero que un posible
espectador debe saber, cuando se pone en trámite de ver la
película, es que está frente a una película para niños. Ese
es el código básico: entusiasmar con una historia insulsa
y llena de clichés y guiños a otras películas o a otras
historias. Se me argumentará que toda historia viene
de otra o como diría Borges “toda escritura es una reescritura”
( en una frase que además no es de él), claro, todo eso
es verdad. Pero el talento del director está en que no
se note cuando se ha pedido prestado de otras películas.
Una historia prestada (aunque se desarrolla distinto)
es la historia de amor que se presenta en Batman. Se
trata de un triángulo amoroso. Por un lado el solitario
Bruce Wayne, un héroe en la oscuridad y que para los
ojos del mundo es un frívolo dandy. Por otro lado el
héroe “público”, el héroe que se maneja en el mundo de
la política real, es decir en el mundo de los adultos.
En medio: la chica, que ama a Batman, pero que prefiere
quedarse con el héroe real porque no es correcto que
una chica como ella abandone al verdadero héroe por irse
con un “ser de la oscuridad”. Hay que decir que, a pesar
del heroísmo indiscutible de Batman, éste no deja de
ser un niño que ama demasiado los juguetitos. Después
volveré sobre el tema de los juguetes. Pero por ahora:
la historia de amor que se presenta ya la había mostrado
Casablanca. Por un lado Rick y por otro lado Víctor Laszlo.
Este último un verdadero héroe húngaro que busca la liberación
de su país. La chica se queda con el héroe porque es
lo correcto. Lo curioso es que en ambos casos “el ser
de la oscuridad” (Batman o Rick, que incluso se hace
acompañar de un pianista negro) acepta que lo mejor es
que la chica se quede con el héroe público. Y están dispuestos
a verla partir, aunque la besen antes de dejarla.
Por eso en Batman uno espera que la chica se vaya con
el héroe y que batman se aleje hacia el horizonte con
una melodía triste de fondo. Pero no, no ocurre eso.
El héroe publico (en lo que podría calificarse de una
continuación de Casablanca traducida a los parámetros
Marvel), se transforma en una especie de monstruo que
busca destrucción y venganza pues el malvado de la película
(el guasón) le ha envenenado el alma con lo único que
podía quitarle el heroísmo: la muerte de la chica. ¿Por
qué el director, el guionista o quien haya tenido la
idea eligió ese camino?. Por una razón muy simple: había
que salvar la imagen y reputación de Batman. Creo que
Batman disfrazado de Humprey Bogart no quedaba bien frente
a los niños. Había que dejar en claro que frente al guasón,
que es un rival de peso, sería Batman quien triunfe.
La muerte de la chica es un sacrificio: no creyó suficiente
en la misión de “el señor de la oscuridad”.
Vuelvo al tema de los juguetes. Claramente Batman es
un niño grande que utiliza toda su fortuna para crear
juguetes cada vez más sofisticados con los cuales oponerse
al mal. Ahora, esos juguetes, además traen aparejada
una imagen de héroe que retrata muy bien a los norteamericanos.
No se trata de un héroe como El Zorro o Bruce Lee que
triunfan gracias a su habilidad. Se trata de un héroe
que triunfa gracias a ingenios tecnológicos. Exactamente
como triunfan los gringos en medio oriente. Por lo tanto
es Batman una metáfora de héroe con tufillo a partido
republicano. No es un héroe, nuevamente, como el zorro
o Manuel Rodríguez que están siempre “contra la autoridad”:
batman es amigo de las autoridades y su objetivo es ayudarlos.
Es también el tipo que trata de hacer justicia con sus
propias manos, exactamente lo que propone la agrupación.
Corrijo el inicio del artículo: es una
película para niños, si, pero se trata de niños que serán
los Conservadores del mañana. Véala con moderación.
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