Las imágenes de
la violencia
por Ricardo Chamorro
Hace un buen tiempo que la televisión
nos acostumbró a la visión de imágenes
violentas. Son imágenes que, por lo menos, son mostradas
en todos los noticiarios y, curiosamente, antes de la sección
deportes. Alguien pensaría que se está intentando
aumentar la testosterona del telespectador. Yo creo en
esa paranoia. Estudios serios indican que grandes niveles
de testosterona en la sangre implican mayor nivel de agresividad.
De esta forma, el mayor nivel de testosterona se presenta
en los delincuentes y el más bajo en los oficinistas.
Los mismos estudios serios indican que la testosterona
aumenta mucho cuando el telespectador ve un partido de
fútbol o imágenes de violencia por la telepantalla.
Hay mucha adrenalina también circulando en el cuerpo
del telespectador.
Cuando digo que la televisión nos
acostumbró a la violencia, estoy diciendo que nos
volvió adictos al cóctel hormonal que trae
aparejada la visión de la violencia. El ejemplo
que cito se refiere a la “crónica roja” que
nos alerta ante los delitos más horrendos que se
suceden uno tras otro en nuestra pantalla. En la calle
no ocurren con regularidad, bueno es decirlo. Pero el tele-adicto
sale a la calle convencido de “que le va a pasar
algo” y toda la testosterona que tenía frente
a la tele se le reduce a cero porque sale cagado de susto.
Anda saltón por la calle, por culpa de las leseras
que ve por la tele. Eso salvo para los verdaderos delincuentes
que se alimentan no solo de violencia televisiva sino también
de violencia real. Una violencia real que han creado bajo
la inspiración de la tele. Hace poco me todo hacer
un viajecillo a un sector periférico de la ciudad
de Santiago (Sin City, como le llaman algunos, otra inspiración “visual”).
Me senté en el último asiento. Pronto comprendí que
todos los que me rodeaban se dedicaban al delito como fuente
de ingresos. Y sus comentarios eran espeluznantes. Decían
cosas como “y si la vieja se pone cuática,
sacamos una motosierra y le cortamos la mano, ¿te
imaginai como saltaría la sangre? Ja ja ja”.
Por supuesto, yo nunca he visto a un lanza cogoteando con
una motosierra. Es más, una motosierra es un aparato
bastante caro, difícil de manejar y no muy corriente.
Salvo en la televisión, donde la motosierra fue
el arma más impactante de “Alguien te mira”,
la ultima pasta base que le tiraron a los teleadictos de
chile.
Otro ejemplo, un poco más manoseado:
en la Isla de Pascua no había delitos, ni uno solo,
hasta que la televisión llegó a la isla.
Por supuesto, los asaltantes pascuences eran bastante inofensivos,
unos pocos tipos que se roban la plata de una panadería,
cosas así. Pero eso motivó la construcción
de la primera “cárcel” de la isla, porque
la “delincuencia” había llegado. No
hay que asustarse demasiado: la cárcel pascuence
es tan inofensiva como sus delitos. Pero de todas maneras,
sirve para entender que la génesis de mucha delincuencia
es la idealización del delito, como una actividad
emocionante, que te puede llevar a aparecer en pantalla.
Un ejemplo clarísimo son las películas de
vaqueros. ¿Qué niño no quiso ser un
forajido después de ver una película del
far west? ¿Qué niño no quiso asaltar
la diligencia y partir con el oro hacia nuevo México?
Por supuesto, todos los niños del mundo. A los “niños” de
las poblaciones les pasa lo mismo: quieren ser pistoleros.
Con la gran diferencia que tienen la posibilidad cierta
de ser lograrlo.
¿Más imágenes de violencia?
Están por todas partes. En los videojuegos, en el
cine, en los reportajes, en el deporte, en Hollywood, en
la guerra de Irak, en los apaleos de Birmania.
Por todo lo anterior, (una parrafada desordenada,
sin duda) es absolutamente comprensible que un adolescente
salga a la calle un 11 a disparar a aquello que es la imagen
viva de la maldad sistémica: un paco. No es que
se quiera matar al tipo, es decir, no hay representación
mental de la muerte del tipo. Solo el placer de disparar
a un grupo de verdes que se hallan rodeados e indefensos.
Porque siendo honestos ¿alguien ha hecho noticia
de lo indefensos que estaban los pacos esa noche? Con cascos
de acrílico los mandaron a la calle, una idiotez,
las balas los atraviesan sin ofrecer resistencia. Las imágenes
de la violencia de esa noche (yo las vi por Mega) los mostraban
con bastante cara de susto. El carabinero muerto, en particular
(no quiero burlarme del tipo, pero si ser realista) era
sin duda el más asustado, eso mostraba su cara.
Estaba apartado del grupo, solo, y parapetado detrás
de un bloque. Al parecer se había acobardado. No
era para menos.
¿Y quien es responsable de todo lo
que indico en mi parrafada desordenada?. Los bien pensantes
le echan la culpa al poblador, como siempre. Pero los bien
pensantes harían bien en mirarse al espejo. |