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por: María Elena Retamal
A partir de la década de los 60 y principios de los 70, las artes visuales abrieron nuevas posibilidades discursivas que intentaron dar cuenta de otras maneras o imaginarios, hasta entonces más bien excluidos, de las narraciones visuales. Estos nuevos lugares o territorios supusieron “también la construcción de un discurso alternativo al lenguaje hegemónico u oficial”. Bajo este contexto, tanto Performance art, como relatos de Género entran en la escena artística.
Quizás, como expone Beatriz Preciado, la conciencia performativa de la femineidad, en cuanto disciplinamiento de normativas, o inscripción de repeticiones, podría explicar la relación vinculante entre activismo feminista y performance, puesto que muchas artistas de la performance han concebido su propio cuerpo como un medio para romper, cuestionar o exponer los modelos de representación tradicional y estereotipada de sí mismas. En cierta forma, esta experiencia performativa, convierte al cuerpo y sus acciones, en un lugar político donde es posible establecer otros enunciados, otros saberes sobre lo femenino.
El trabajo de Malena Valdeavellano, el cual titula este articulo sucede frente a la imagen canonizada del cuerpo femenino: el maniquí, es el instrumento de validación que modela y normaliza los cuerpos. Articula una definición de lo femenino en cuanto tamaño, y peso. Pues bien, la performer rasguña este cuerpo parafraseando irónicamente la gestualidad “histérica” de la mujer. La acción se organiza a partir de la comparación entre las medidas reales de su cuerpo frente a la sentencia de la incólume pitonisa contemporánea: la imagen publicitaria de las tiendas de ropa.
El cuerpo femenino, entonces, se torna un escenario de protesta, de fractura y reinvención de lenguajes, por cuya acción se posibilita la articulación de identidades minoritarias, o silenciadas, disidentes o subalternas. Según Antonio Prieto, “el Perfomance se usa en resistencia al poder hegemónico, sea estado, patriarcal, institucional, etc, mediante estrategias de parodia, ironía, carnavalismo, transgresión” porque esencialmente su modalidad rompe con la propia tradición expositiva de las artes visuales.
1. Guillermo Machuca. Catálogo exposición: Del otro lado. Arte contemporáneo de mujeres en chile. Diciembre 2006. centro Cultural palacio de la Moneda. P.6
2. Beatriz Preciado. Género y performance .3 episodios de un cybermanga feminista queer trans… en http://arteku.net/4.1/zehar/54/beatrizgazt.pdf
3. Performance realizada en el Centro Cultural de España, 2007.
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